Ficha 1: Felipe III, Felipe IV y Carlos II
Felipe III conserva los territorios heredados de su antecesor. Consigue mantener la supremacía de la monarquía y la paz en una Europa que desea deshacerse de la hegemonía hispánica. Aún así mantiene conflictos en Países Bajos y Francia, mientras que en la Península delega el poder en su valido el Duque de Lerma y se produce una nueva expulsión de los moriscos.
Felipe IV pierde la mayor parte de los territorios europeos, aunque sigue manteniendo las tierras de ultramar. La crisis y la decadencia de la monarquía hacen aparición y se convierte en una potencia de segundo orden. La Guerra de los Treinta Años y la Paz de Westfalia sacuden los cimientos de la monarquía mientras el rey delega en el Conde-Duque de Olivares, Portugal se independiza y se producen diversas revueltas en Cataluña y Andalucía.
Carlos II es el último Austria en gobernar la Península. Sufriendo las consecuencias de la política matrimonial de los Habsburgo, es una persona débil. A su muerte no ha conseguido dejar heredero lo cual provoca la Guerra de Sucesión entre los Borbones y los Habsburgo, el empeoramiento de la crisis de la monarquía, la perdida de importantes territorios y la llegada de Felipe V al trono.
