Ficha 1: Reinado de Carlos I y Felipe II
Además de los territorios peninsulares y sus posesiones en ultramar, Carlos I gobernaba sobre gran parte de Europa siendo proclamado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1520. Durante su reinado tuvo que hacer frente a conflictos internos: la revuelta comunera y las germanías. Mientras luchaba contra turcos, protestantes y franceses en el exterior. Su objetivo fue el de mantener el poder dinástico y religioso que había heredado de sus abuelos.
Felipe II subió al trono al abdicar su padre. Si bien no heredó el Sacro Imperio, sí consiguió uno de los mayores imperios coloniales. A los territorios heredados sumó Portugal (tras la muerte del rey portugués sin descendencia) y Filipinas. Las guerras de religión continuaron, lo que provocó que perdiera Holanda, se enfrentara con Inglaterra y siguiera peleando con Francia y los turcos. Mientras que en el interior llevó a cabo la expulsión de los moriscos y sufrió problemas en Aragón por su intervencionismo. El enorme gasto en guerras llevó a la monarquía a sufrir hasta cuatro bancarrotas.
