Ficha 1: Formación y expansión
La expansión musulmana se frenó en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos siendo aquí donde se asentaron los cristianos que huían de los territorios musulmanes y se mezclaron con la población autóctona. La consolidación de estos reinos fue larga, expandiéndose primero hacia los territorios despoblados del norte del Duero. En el lado occidental aparecieron el Reino de Asturias y el de León, mientras que al oriental lo hicieron el de Navarra y los condados catalanes y de Aragón. Ya a partir del s. X comenzaron a enfrentarse más activamente contra el califato y entraron plenamente en territorio andalusí. Castilla, que se nació como un condado fronterizo del reino asturleonés y terminó elevado a esta categoría, se extendió por la Meseta y el sur peninsular, mientras que a su vez, Portugal aparecía como un nuevo reino escindido de Castilla. Por su parte, la Corona de Aragón, esto es el Reino de Aragón y los condados catalanes, conquistó la zona levantina y mediterránea.
Finalmente, tras la unión dinástica entre las coronas de Castilla y Aragón, se culminó esta expansión en 1492 con el fin del Reino nazarí de Granada.
