Ficha 1: Del Emirato al Reino de Granada
Tras la expansión musulmana en la Península (711-718), gracias a los pactos entre la aristocracia visigoda y los musulmanes, comenzó el Emirato (714-929) primero dependiente del Califato Omeya de Damasco y más tarde independiente con Abd al-Rahman I (755), fijando su capital en Córdoba.
Abd al-Rahman III se proclama califa en el s.X, comenzando así la etapa del Califato (929-1031), fortaleciendo su imagen ante el mundo y convirtiendo a Al-Ándalus en uno de los territorios más ricos y prósperos de su época en muchos aspectos. Los sucesivos califas fueron perdiendo poder en favor de sus ministros, es el caso de Almanzor. Tras la muerte de éste, se vivió un periodo de crisis que dio lugar a los Reinos de Taifas y a las invasiones almorávides y almohades (1031-1246) desde África.
Es la batalla de las Navas de Tolosa (1212) la que marca el comienzo del fin de la presencia musulmana en la Península. Tras el avance cristiano desde el norte los musulmanes se refugian en Granada, fundando un nuevo reino gobernado también por una nueva dinastía: la Nazarí. Convirtiéndose así en el último reducto musulmán en la Península hasta 1492.
