Ficha 1: Evolución y desarrollo de la monarquía visigoda
El Imperio Romano se debilitaba a causa de las incursiones germánicas. Uno de estos pueblos germánicos eran los visigodos que llegaron a la Península en el s. V. Lo hicieron atravesando los Pirineos desde el sur francés de donde fueron expulsados por otro pueblo germánico: los francos. Con su llegada, suevos, vándalos y alanos tuvieron que marcharse de la Península. Es entonces cuando nace el Reino visigodo de Toledo.
Este alcanzó la plenitud en la segunda mitad del s. VI y la primera del VII, durante los reinados de Leovigildo y Recaredo.
Leovigildo consolidó la autoridad real, anexionó el reino de los suevos y estableció las mismas leyes para germanos e hispanorromanos. Y Recaredo impulsó la unidad religiosa del reino al convertirse al cristianismo junto con los nobles visigodos.
El rey, cuyos actos podían ser sancionados por los Concilios de la Iglesia, estaba limitado en su poder por la ley, las normas morales y la justicia. Le auxiliaba en su tarea de gobierno el Aula Regia.
Una de las particularidades de la monarquía visigoda es que era electiva, es decir, el rey se elegía entre los nobles al morir el anterior. Esto propiciaba la inestabilidad y las luchas nobiliarias.
