Ficha 1: Conquista peninsular
La conquista romana llevó unos dos siglos. Roma entró en la Península durante la Segunda Guerra Púnica que tuvo lugar entre 218 a.c. a 197 a.c. cuando Aníbal asedió Sagunto. Los cartagineses tenían asentamientos importantes en el levante y desde allí atacaron Roma a través del sur de Francia y los Alpes. Roma contraatacó invadiendo las posesiones cartaginesas en Hispania. La victoria romana de Ilipa puso fin a la presencia cartaginesa en Hispania y consagró el dominio de Roma sobre el este y el sur peninsular.
Con los cartagineses derrotados siguieron internándose en el interior peninsular (197-129 a.c.). Tuvieron que hacer frente a la resistencia de los pueblos de esta zona. Los mejores ejemplos son las guerras lusitanas (155-136 a.c.) en las que destacó Viriato, líder lusitano, y la férrea resistencia celtíbera en Numancia hasta su rendición en el 133 a.C. Las luchas internas de Roma dieron lugar a enfrentamientos bélicos en la Península acelerando su dominio peninsular.
El fin de la conquista llegó entre el 29 a.c. y el 19 a.c. con la dominación de galaicos, astures, cántabros y vascones (guerras cántabras) que hizo implicarse personalmente al emperador Augusto.
