Ficha 1: Contexto y características sociopolíticas
La República llegaba en mal momento dado que coincidió con la crisis del 29, el auge de los totalitarismos y el aumento de la tensión en la política europea que conducirá a la IIGM. Mientras que a nivel nacional influía el frágil consenso sociopolítico en el que se apoyó. Se sustentaba en partidos pequeños y débiles pero este apoyo no creció con el devenir de la República. El fin del bipartidismo y la irrupción de nuevos partidos con diferentes discursos no ayudaban a su cohesión ideológica. Incluso dentro del republicanismo existían discrepancias sobre qué tipo de república debía establecerse. Se ganó el rechazo de grupos sociales influyentes como la Iglesia, la burguesía, el movimiento obrero y el ejército. Ciertas medidas "revolucionarias" inquietaron a los sectores más conservadores de la sociedad.
Heredaba problemas estructurales que no se lograron solucionar y que enfrentaban radicalmente a los diferentes partidos y agentes sociales. Fueron muchos los que pusieron sus esperanzas de una vida mejor en ella pero no las vieron cumplidas. Además, la movilización social fue muy alta.
En definitiva, la II República fue hija de su tiempo: la convulsa etapa de entreguerras.
